Como dice Benedetti si pudiera elegir mi paisaje de cosas memorables, elegiría esta calle, pero no porque me guste, sino porque no he conocido otra.
Estoy volviéndome loco por instantes, con una paciencia roja como la espesa sangre, y dura, con un orgullo negro e inquebrantable, corro y corro, pero solo llego hasta el pasado, que confundo con futuro y la magia se va día a día, y por momentos descubro que mi querida puta, es un arsénico, un arsénico que a veces parece dulce, pero hoy me quema y no se como se sale de hoy.
Solo mis caricias parecen calmarme, aunque en realidad, se que son las únicas que voy a recibir.
He caído en esa inocente trampa de creer que un día los sueños se hacen realidad.