“…La cuestión está en trasformar las dificultades en habilidades…”


lunes, 7 de marzo de 2011

El olor de las cerillas quemadas

Puedo recordar cada detalle, el más mínimo, lo tengo todo grabado a fuego, a fuego de gas butano. Cada pequeño instante por mínimo que sea.
Puedo decirles, estimados señores, de donde saqué el pegamento que no nos agarró a aquel suelo pegado , puedo contarles donde robé la cal que tapó tantos agujeros. El nombre y los apellidos del dueño de esas maderas falsas, tan falsas como yo...
Recuerdo que había detrás de cada cuadro, de cada plástico, o puerta, con que se agarraron aquellas baldosas sueltas, y el pueblo (mal acentuado) del obrero que las colocó.

Cada palabra, cada gesto, cada movimiento.... TODO.
De ese todo que ya no existe y que se vendió al primer postor, pero que me vuelve al menos una o dos veces, durante todos los días de mi vida.
Y todavía al releer tengo que cambiar verbos del presente al pasado.

Cada cajón, cada estantería, cada hueco, cada cable, cada momento, cada escalón, cada día.

"Cuando seas viejo lo entenderás" y mire usted por donde, sin ser viejo ya lo entiendo.

Todo eso se quedó por el camino y supuso un golpe muy gordo que vuelve a mis ojos para llenarlos de lágrimas de vez en cuando.