“…La cuestión está en trasformar las dificultades en habilidades…”


lunes, 29 de agosto de 2011

Franchón





Francisco, Franchón para el resto de los mortales.


"Franchón, que es de Miramón y vive de cojón" le suele decir la gente.


Pequeño hombre que no mide más de metro sesenta.


Rutinario, quejica, hablador, protestón, pero buen hombre.


Todos los días se toma unos cuantos vinos, aunque paga bastantes menos de los que se toma.


Mucha gente le invita, es más "agarrao" que un chotis.


Siempre acaba diciendo "pero esto... ¿Está liquidaooo?" "¿Hoy me han invitadoooo?"


Lleva un mechero siempre encima, aunque no fuma, y odia a los fumadores, pero si le piden fuego les da.


Dice que nunca se ha echado "potingues" en el pelo, y que por eso lo tiene tan blanco (Y con "potingues" se refiere al champú, "Yo guarradas de esas no me pongo, solo agua, abundante"


Lleva un peine en el bolsillo de la camisa, por si se despeina.


En el bolsillo de detrás del pantalón lleva unos caramelos, por si hay algún niño que se le acerca (Aunque yo le he pedido caramelos más de una vez)


Se aprieta el cinturón como todo abuelo "bien subido"
Deja la muleta todos los día en el mismo sitio y después de dejarla dice "Ahora llego, buenas tardes"


Dice frases en aragonés de tipo "No te ferá o morro cló" que quiere decir algo así como, "te lo van a pasar por las narices y no lo catarás" o "¿Isto ye asinaaaaas?" que quiere decir "¿Esto es asiiíí?"




Franchón es de esa gente que me alegro de haberla conocido.


Franchón ye asinas....

martes, 23 de agosto de 2011

Se levantó ese día como todos los demás, sonó su despertador, lo paró, remoloneó por la cama cinco o diez minutos y se dispuso a acicalarse, solo por verse guapa ella misma.
Se pintó las pestañas de negro, pestañas que aún conservaban algo de rimel del día anterior.
Se arregló un poco el vestido estampado de flores. Se miró de perfil y pensó "Qué gorda estoy últimamente"
Bajó a la calle, la misma gente de todos los días, el mismo quiosquero, los mismos abuelos sentados en el mismo banco de días atrás.
Parecía que el tiempo no pasaba para ella, era como si todos los días fuesen igual, sabía qué iba a ocurrir instantes después. A veces al doblar la esquina pensaba "Ahora estará por aquí la señora rubia paseando al perro..." e instantes después aparecía.
Entró en el bar. El camarero le puso el café, a su gusto, sin que hiciese falta pedírselo o hacerle un gesto. Un café con leche, corto de café y la leche templada.
A veces tomaba dos.
Se sentó en la mesa de debajo de la tele, la que hace esquina. Mientras veía a su alrededor parejas hablando y tomando café, pensaba "Qué afortunada soy"

domingo, 7 de agosto de 2011

Heraldo de Aragón

Un sueño real: Ser maestro.
Un sueño imposible: disfrutar siempre de lo que tengo a mi alrededor.
Un sueño soñado: revivir el pasado.
Un sueño alcanzado: crecer rodeado de cariño.
Un sueño de verano: Domir en un pueblo abandonado y hacer alguna excursión sin hora de llegada en compañía de buenos amigos.
Un sueño familiar; que me acompañen durante mucho años para aprender de ellos.
Un suelo millonario: tener un piso cálido, un lugar en el mundo.
Un sueño profesional: ejercer de maestro.
Un sueño sobre Aragón: Que el canfranero recorra la frontera francesa y se nos tenga más en cuenta en el mapa político.
Un sueño sobre el mundo; integración sin prejuicios.

martes, 2 de agosto de 2011

Un cosquilleo nervioso recorre mi cuerpo
cierro los ojos
nervios
el corazón parace notarlo y se acelera
sueños paralizados, nada más importa;
solo ese momento.

El tiempo no corre,
silencio, aún con la música sonando de fondo,
la mejor música que he oido nunca.
Cada detalle importa,
el gesto menos importante tiene un valor, cuanto menos... intenso.

Tiernos lábios, me pierdo en esa boca.

Quiero más y más besos.